Suave es la noche
¿Cómo innovar en el cine negro? Con un elenco y una técnica eficaces, el director alemán nos ofrece un relato interesante: una madrugada, una madrileña en una ciudad con poco alumbrado.
“Victoria” (2015) es un largometraje alemán dirigido por Sebastian Schipper; ganó el oso de plata en el festival internacional de Berlín y fue nominado a mejor film en lengua extranjera en Austin Film Critics Association. Victoria (Laia Costa) llegó hace unos meses a Berlín y no conoce a nadie. Ella baila en un antro de música electrónica; después de apurar un trago con una pastilla, quiere volver a su casa. En el camino se cruza con Sonne (Frederick Lau), un berlinés. Los dos pegan onda; él la invita a festejar el cumple de su amigo Fuß (Max Mauff) con sus amigos Boxer (Franz Rogowski) y Blinker (Burak Yigit). El tiempo pasa, ella tiene que ir a trabajar al café. La otra cara de la ciudad se está por develar, a Boxer le llega un encargo y necesita gente para cumplirlo.
El argumento avanza poco a poco y construye expectativas sobre lo que viene después. Los temas típicos del género están presentes: dinero, arreglos de cuenta, secretos y romance. Cabe preguntarse si se esboza o no una “femme fatale”. Gran parte de los diálogos están improvisados. Si bien la trama peca de inverosímil su estética nos envuelve, porque vemos en una única toma el presente continuo de Victoria. En otras palabras, el tiempo de la historia coincide con el tiempo del relato —134 minutos—. El trabajo de los técnicos en sonido y en imagen durante el rodaje es notable. Sturla Brandth Grøvlen ganó premios por su dirección de fotografía en este film.Los recursos técnicos más relevantes son cuatro: plano secuencia, travelling, iluminación en clave baja y paneos a los costados. Desde la fotografía se enlazan distintos tamaños, desde uno general hasta un primer plano. Para pensar la fotografía y los encuadres podemos mencionar “La creciente” (González y Santander, 2019), “Birdman” (Iñárritu, 2014) y “Before sunset” (Linklater, 2004).
La banda de sonido destaca, en primer lugar, por la gran calidad de la grabación; en segundo lugar, porque cada escena tiene profundidad sonora y abarca el ambiente en su totalidad; y, en tercer lugar, la música nos ayuda a viajar en la mente y las emociones de la protagonista. Los actores son muy buenos, por un lado, por saber sostener la acción a lo largo del film y, por otro lado, por su progresión emocional y de acciones. Las locaciones son muy buenas, se captan exteriores e interiores reales de Berlín.
"La historia de Schipper nos deja sin aliento. Si bien esta última resulta artificial, la factura técnica y estética construyen una gran atracción para ver."
Calificación: 8/10



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